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Ñuñoa después de la cuarentena: Pymes relatan cómo enfrentaron el aislamiento

Tras seis semanas de aislamiento, el viernes pasado el sector norte de Ñuñoa finalmente salió de cuarentena. Fueron 43 días particularmente complejos para las pequeñas y medianas empresas del sector, que vieron una disminución en sus ventas de hasta un 70%. Hoy, a unos días desde que se levantó la medida, cuentan cuáles son sus expectativas y cómo esperan recuperar sus ventas.

Eneida Orostica, del almacén El Milán, señala que al igual que muchos otros negocios, venía pasando por un momento difícil desde el año pasado. “En octubre se echó a perder todo. Sin el estallido social nosotros hubiéramos podido aguantar estos meses, pero esto ya se ha convertido solo en sobrevivir”.

Si bien han notado que hay más movimiento en las calles, eso no se ha reflejado en sus ventas. “Levantaron la cuarentena y la gente salió no más, especialmente los adultos mayores. No hemos notado que estén comprando más, es como que solo necesitaban salir”.

Lo mismo ha observado estos días Jaime Chirinos, encargado del Almacen D-todo. “Esperábamos que llegara más gente una vez que levantaran la cuarentena, pero no se ha sentido un efecto en las ventas por el momento. Sí hemos visto más gente en las veredas y que la gente está viniendo a horas que antes el local estaba vacío”.

Para Chirinos, es importante poder retomar el ritmo ahora que levantaron la cuarentena ya que sus ventas disminuyeron un 30% en promedio durante las últimas semanas. “Para el estallido social nos faltaban manos para atender, éramos uno de los pocos negocios abiertos, así que teníamos filas inmensas de clientes y el local lleno. Esto ha sido todo lo contrario. Los primeros días de cuarentena las ventas bajaron hasta un 70%, luego se fue recuperando un poco”.

Otro efecto de la cuarentena y la emergencia por coronavirus es el tiempo que demoran los proveedores en llevarles los productos. “Las empresas que traen la mercadería demoran bastante, también hemos notado muchos aumentos de precio”, señala.

En el caso de la Pastelería Brownie, Ignacio Serrano, su dueño, optó por cerrar las puertas de su negocio cuando empezó el aislamiento obligatorio. “Gran parte del volumen mis ventas vienen del abastecimiento que hago a cafeterías, que tampoco abrieron durante ese periodo”, indica.

El negocio permaneció seis semanas cerrado, pero como su emprendimiento no podía subsistir sin clientes, volvió a abrir previo a la celebración del Día de la Madre. “Ahí me di cuenta que hay público que, quizás producto de la ansiedad y el aburrimiento, tienen más ganas de consumir dulces”, dice.

“Desde que regresé me ha ido bien, y desde que terminó la cuarentena llegó más gente buscando pedidos”, agrega Serrano.

Otro caso particular es el del negocio de autolavado Express Car Wash, ubicado en el límite de Ñuñoa y La Reina. José Nobrega, el encargado del local, cuenta que hasta febrero, recibían en promedio 1.300 autos mensuales, “pero en marzo los números cayeron vertiginosamente; cerramos el mes solo con 200 autos”.

En 43 días de cuarentena en Ñuñoa, tuvieron que cerrar por completo el negocio. Recién el sábado pasado abrieron nuevamente. “Si bien nuestros números están muy por debajo del aceptable, entendemos que es una situación complicada para todos”, recalca.

Para levantar las ventas, a partir de ahora ofrecen una sanitización gratuita en el automóvil de los clientes. “De esta manera podemos ayudar en que el vehículo esté desinfectado y así también evitar contagios”.

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