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Mantener un negocio en medio de una pandemia: El testimonio de almacenes de barrio

Desde del 18 de octubre del 2019 que distintos sectores de la economía no han podido funcionar con normalidad. Entre ellos, los almacenes de barrio o minimarket enfrentan un duro escenario, donde además de lidiar con los efectos del estallido social, ahora conviven con los vaivenes de mantener un negocio en medio de una pandemia.

Y es que con la emergencia sanitaria, estos locales que venden insumos básicos han sido claves para abastecer a la población cuando los supermercados estaban colapsados o podían convertirse en foco de contagio. Pero del mismo modo, un almacén ubicado en comunas sometidas a una cuarentena total, ha tenido que enfrentar una serie de complicaciones para funcionar.

Portal Pyme conversó con los dueños de almacenes de barrio de distintos sectores de la capital. Compartieron un testimonio relevante para conocer con más detalle las dificultades diarias que enfrentan.

Enfrentar una pandemia

El Minimarket Kyty del matrimonio Liliana Garrido y Luis González, ubicado en la comuna de Puente Alto, ha sufrido una considerable baja de clientes, donde solo han podido recibir personas que viven cerca del lugar. “Como hemos estado en cuarentena total más de un mes y medio, ha bajado la demanda, quizás los locales que no están en esta condición les va mejor”, dice Garrido.

Debido a la cuarentena en la zona, una de las dificultades más recurrente de este negocio tiene relación con la producción de pan. “Habían días en que perdimos mucho pan porque no se sabía cuánto público iba a comprarlo. Por eso le dimos a los vecinos nuestro Whatsapp para que realicen los pedidos y asegurarnos de que no nos sobre“, indica Garrido.

A mediados de 2019, Enrique Berrio y Eleonora Hurtado adquirió el Minimarket Don Joaquín, ubicado en la comuna de Providencia. “Es un emprendimiento familiar que asumimos como un gran desafío, donde invertimos ahorros y tiempo para sacarlo adelante”, dice Valentina Berrio, la hija mayor.

Por culpa de la contingencia, el negocio se ha visto muy afectado, sobre todo por la cuarentena total que le tocó a Providencia. “Las ventas han disminuido de manera considerable”, dice Berrio.

Para levantarse, explica que la estrategia de ventas de este minimarket ha sido realizar despachos a domicilio y utilizar las redes sociales para dar a conocer sus productos y promociones. “Hemos tratado de abastecer con productos de primera necesidad, incluyendo pan recién horneado, lácteos y bebestibles”, agrega Berrio.

Por otro lado, también señala que han aumentado las ventas de chocolates, muffin y snacks, “seguramente se asocia con el estado de ansiedad”, cree Valentina.

Otro caso particular es el de Bonimarket, un local que vende alimentos naturales en Providencia. Su dueño tiene Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), por lo que apenas empezó la pandemia, tuvo que aislarse en su hogar.

El hijo de éste, Tomás Viada, se hizo cargo del recinto, y cuenta que en los primeros días del virus vendieron muy poco. Pero luego, con los salvoconductos, “empezó a llegar más gente para hacer compras más grandes y no salir de la casa. Ahí pudimos estabilizarnos”.

Proveedores y productos

Otro problema que enfrentan los almacenes es que sus proveedores, por efecto de la contingencia, suben los precios o tienen dificultades para entregar los insumos.

En el caso del Minimarket Kyty, González indica que “hay un poco de retraso con la mercadería, de uno o dos días. También tienen poco stock, ya que les pedimos ciertos insumos y llega la mitad”.

En cuanto a la compra de productos, su esposa Liliana Garrido señala que subieron los lácteos, frutas, verduras y huevos, lo que los ha obligado a subir los precios. “Tratamos de aumentar los precios lo menos posible, considerando la situación económica que viven muchos vecinos”, complementa.

En Don Joaquín, dice Berrio, no han tenido mayores problemas con proveedores, pero sí dificultades para comprar harina, levadura y algunos productos desinfectantes, “que han subido mucho de precio”.

Mientras que en Bonimarket, Viada señala que “algunos proveedores no tenían todo lo que pedíamos, por eso buscamos otras alternativas. Pero como vendían más caro, para mantener nuestro margen tuvimos que subir un poco los precios. Además, algunos nos aumentaron el precio del pan, pero nosotros decidimos no hacerlo por los clientes”.

Medidas sanitarias

Cuando pase la crisis sanitaria, Luis González del Minimarket Kyty dice que deben acostumbrarse a que se atenderá de manera diferente, y que ya incluyeron precauciones. “Por ejemplo, exigimos entrar con mascarillas y guantes, y que entren máximo tres personas y que el resto espere afuera”.

En tanto, Don Joaquín adoptó las medidas establecidas por el Ministerio de Salud para evitar contagios, donde el personal utiliza mascarillas y hacen limpieza continua del local. “También instalamos láminas de plástico grueso frente a los mesones y prohibimos el ingreso sin mascarillas”, indica Valentina Berrio.

Mientras que una de las primeras medidas que tomó Tomás Viada en Bonimarket fue que el personal de edad que trabaja con ellos se quedara en sus casas para no exponerse y se ajustaron los horarios y turnos.

“Colocamos un dispensador para desinfectarse las manos, utilizamos amonio cuaternario, delimitamos los espacios para mantener la distancia; prohibimos el ingreso de niños y no pueden entrar más de tres personas”, agrega.

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