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Meiggs y Patronato: Locatarios relatan el impacto del estallido en las ventas navideñas

Tan rápido como aparecen ventas navideñas en Meiggs y Patronato, hay una idea que cobra fuerza en medio de la crisis social: la de fomentar una celebración más austera.

Si bien se trata solo de una percepción, el efecto se nota en barrios, pues allí los locatarios han visto una baja en las ventas y una disminución en la afluencia de público, a diferencia de otros años.

Sin embargo, a semanas de Navidad, creen que la situación podría mejorar. Aquí, vendedores y clientes relatan cómo el estallido social cambió el panorama de ventas de esta temporada.

Meiggs frente a la contingencia 

Es lunes los locales del Barrio Meiggs atienden como de costumbre, pese a esto, los locatarios notan una baja en las ventas que atribuyen a la crisis social.

Marcos Reyes, del módulo ocho de Campbell con Exposición, cuyo principal producto son las luces navideñas, cuenta que si bien no han sufrido daños materiales, la poca afluencia de clientes es el principal problema. “No vienen, se asustan”, dice.

Con más de 40 años en su negocio y miembro de un sindicato de 18 locatarios, Reyes reconoce que “estaba muy temeroso porque viví la situación del 73 en adelante, estaba asustado”.

Retomar las actividades ha sido progresivo. Durante las primeras semanas del estallido las tiendas cerraban alrededor de las 15:00 horas y ahora finalizan a las 20:30.

Similar es lo que piensa Marcelo Bustamante, del módulo 39 de Salvador Sanfuentes y San Alfonso.  “Las ventas han disminuido en un 60% a un 70%”, dice.

El locatario atribuye esta disminución a la contingencia del país. “Nos ha afectado a todos, por las lucas, la seguridad y la gente no tiene cómo movilizarse”, reflexiona.

Sus principales ventas son los juguetes, pero pese a que los clásicos como las muñecas, las pelotas, las bicicletas no pasan de moda, los clientes buscan un solo presente. “Antes gastaban 40 a 50 lucas, ahora regatean, están cuidando la economía”, añade.

Precios convenientes

Rocío Muñoz, en búsqueda de decoración y un regalo, relata que “los precios están más convenientes que en el mall”. También describe que “no anda tanta gente como otras veces”.

He visto poco ánimo de celebración, nosotros lo hacemos por los niños. Se viene una temporada compleja y creo que solo se calmará con políticas urgentes en salud y pensiones”, dice.

Por su parte, Daniela Fuentes y su tía Mireya, de Quillota, tenían miedo de acercarse, pero hallaron buenos precios. “Llevamos regalos y cosas para comercializar, andaba poca gente en la mañana, pero en la tarde se llenó”.

Patronato intenta levantarse

En las calles del Barrio Patronato lentamente llegan personas a realizar sus compras navideñas. Son las 11 de la mañana de un miércoles y las tiendas ofrecen sus ofertas. La diferencia es que hoy, según locatarios, el público disminuyó en comparación al 2018. 

“Las ventas venían bajando, pero con la crisis esto empeoró”, dice Elías Toro, que vende ropa de mujer en Patronato esquina Santa Filomena. “El año pasado había casi un 40% más de gente”, añade. 

Misma situación observa Julieta Olivares, comerciante de ropa de hace 40 años del sector y representante de los “negocios paraguas”, los puesto de trabajo de la vía pública que incluyen a los quioscos y anaqueles.

Antes venían a comprarme a mí, pero ahora optan por Estación Central, donde hay comerciantes chinos que venden más barato. También las ventas bajaron cuando se abrieron centros comerciales”, indica Olivares. 

Pero igual hay clientes que tras el estallido están volviendo. Es el caso de Carolina García, que antes visitaba el barrio al menos dos veces al mes. “Pasó mucho tiempo en que no vine, aunque veía que Recoleta estaba tranquilo, me daba susto”.

Por su parte, Rosamelia Donoso suele ir seguido, pero “era un problema llegar porque el metro (Patronato) estaba cerrado, ahora vine y he notado que está todo muy lento”

El efecto en los proveedores

Woo Kyeong Kim tiene un negocio familiar de ropa de mujer, que incluye dos tiendas. “La gente está apareciendo de a poco, pero hay que cerrar más temprano y ha bajado el público desde el año pasado”, indica. 

A diferencia de Elías y Julieta, la pyme de Woo Kyeong, es proveedora de tiendas de ropa y empresas de distintas regiones del país. Por lo que si bien este mes ha sido bajo, el peor fue noviembre.

“Para que los clientes vendan en Navidad tienen que comprarnos en noviembre, pero estaban con miedo, no sabían qué iba a pasar“, señala.

Navidad austera

Carolina García es una de las clientes frecuentes de la tienda de Woo Kyeong. Decidió que para esta Navidad será más austera en las compras. “Estamos tomando precauciones respecto de los gastos, hay bastante incertidumbre”, asegura.

Rosamelia Donoso piensa similar: “Cuando empezó todo le dije a mi familia que esta Navidad tiene que ser austera, pero le quiero regalar algo a mis sobrinos. Entonces igual vengo y compro menos”. 

Si bien el escenario ha sido complejo, también hay optimismo que con los días las personas vuelvan al Barrio Patronato. “El barrio tiende a repuntar a última hora, los comerciantes tenemos fe de que eso pase”, dice Julieta.

 

Por Rocío Contreras y Diego Almazabar.

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