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¿Sabes lo que es un piloto? Un experto explica las ventajas de probar los cambios antes de llevarlos a cabo en las empresas

Así como un departamento, un piloto en las empresas es armar algo a pequeña escala para probarlo.

Esto, dicen los expertos, porque para lograr los cambios lo recomendable es ejecutarlos de manera rápida y en espacios controlados antes de expandirlos en toda la empresa.

Así se puede hacer de manera rápida, efectiva y correcta.

Y si no lo probamos antes, el riesgo es alto.

¿Por qué?

Por varios motivos, explica  Ale Baza, ingeniero civil y experto de la consultora chilena Pragmaxion.

¿La clave? Riesgo acotado

En primer lugar, dice Baza, se suele pensar que basta con explicar algo para que sea aplicado.

“El sentido común imperante en las compañías está fuertemente ligado a ‘transmitir información’. Si explico detalladamente mi idea o hago un procedimiento completo con los pasos a seguir en la iniciativa, debiera bastar para que las contrapartes actúen. Pocas veces es así. Lo relevante es que podamos aplicar en la práctica con recurrencia lo que hemos visto, escuchado o leído”, puntualiza Baza.

Un segundo error recurrente es creer que basta con que la iniciativa sea importante para la compañía para que los colaboradores adhieran a ella. “Supongamos que durante la presentación de una nueva forma de atender público en sucursales bancarias, se explica al grupo de vendedores(as) que el cambio traerá ahorros importantes a los accionistas, y el público se sentirá mejor tratado. ¿Se debe empatizar con la iniciativa al escuchar esto? Es muy posible que no”.

“Una ’empresa’ siempre es una metáfora, una entidad abstracta que convoca a individuos en torno a objetivos. Sin embargo, la convicción para actuar y adherir a una causa está relacionada con nuestra conexión emocional hacia los cambios, donde compartimos el propósito y entendemos cómo se ve afectado nuestro rol en el futuro”, agrega Baza.

En este sentido, los pilotos constituyen una oportunidad, dice Baza, pues representan una forma eficaz para que las personas practiquen, adquieran nuevas habilidades y verifiquen la viabilidad de los cambios propuestos.

Para Ale Baza, probar con riesgo acotado, identificar prácticas críticas y entrenar a los equipos es vital para corregir, antes de expandir los cambios.

“Un piloto permite ir generando adhesión en la medida que se ven las mejoras reales en el modo de operar de los equipos, y las personas experimenten que su propio trabajo es más grato, eficiente y/o digno”.

Finalmente, muchas personas asumen que, al implementar nuevas iniciativas, lo más relevante es seguir al pie de la letra la secuencia detallada de actividades.

“Por desgracia, esto suele generar agobio y rigidez, sobre todo si el plan de trabajo es muy extenso. Estamos tentados (y acostumbrados) a creer que podremos registrar todas las tareas necesarias para que la iniciativa sea exitosa, durante los 9, 12 ó 24 meses que dure”.

Según el experto, a medida que las preocupaciones y el contexto cambian, las acciones específicas deben modificarse también. Lo crucial es sostener el objetivo y cumplir los hitos centrales, pero el camino debe ser flexible. “Por ello, al abordar una iniciativa corporativa lo ideal es diseñarla con base en pilotos, es decir proyectos cortos que aborden la problemática a solucionar con resultados medibles, tempranos y en espacios acotados como una planta o una sucursal”, finaliza Baza.

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