Buscar temas
PORTALPYME | El punto de encuentro de las Pymes chilenas
El punto de encuentro de las Pymes chilenas
Menú

Opinión. El poder del lenguaje en el liderazgo actual

Por Cristian Duarte, managing Partner de Transearch Chile

 

La salida del ministro Mauricio Rojas, sólo 5 meses después de la instalación del gobierno de Sebastián Piñera, y tras estar sólo 90 horas como titular del Ministerio de las Culturas, la Artes y el Patrimonio, es un claro ejemplo del poder del lenguaje en la construcción de la realidad.

Esta situación, más allá de las opiniones de cada uno sobre la gravedad de los dichos emitidos y sus consecuencias en la aprobación del gobierno por parte de la ciudadanía, me hace reflexionar sobre los desafíos actuales y futuros para quienes ejercen funciones de liderazgo en cualquier actividad.

Otro ejemplo claro para analizar es la salida del Ministro de Educación, donde si bien su permanencia en La Moneda fue mayor,  poco pudimos saber del trabajo que estaba realizando para mejorar la calidad y acceso a la educación, tampoco pudimos conocer a fondo sobre el plan estratégico del señor Gerardo Varela para alcanzar estos objetivos. Todos los medios existentes y, con mucha fuerza, las redes sociales enfocaron su atención en 2 ó 3 dichos poco adecuados del ministro, que viniendo de una alta autoridad, generaron una enorme polémica y un deterioro de su posicionamiento frente a la ciudadanía. Puede que su trabajo haya sido excelente, pero fue teñido por el impacto de unas cuantas frases.

El lenguaje no es inocente, es la manera en que nos constituimos como seres humanos, es parte esencial de nuestra vida social. Cuando un líder emite un juicio por cualquier medio sobre algún aspecto de la vida o de la realidad, está diciendo mucho más respecto de quién es él y cuál es su esencia, que sobre el tema del que habla. Conocemos a las personas por las opiniones que hacen públicas y viniendo de alguien que tiene un rol de impacto sobre otros, pueden ser muy poderosas para bien o mal de quien lo dice.

Hace no muchos años, cuando no estábamos conectados en línea con todo lo que pasa, cuando para saber algo debíamos leer 2 a 3 diarios o ver las noticias en 3 canales, era más fácil reconstruir un mensaje poco feliz para la siguiente edición y enmendar el rumbo. Hoy, una vez que el mensaje es emitido, pareciera adquirir vida propia y prácticamente se desvincula de la real intención de quien lo emitió.

Persuadir al mundo de que se mal interpretó o que la intención era significar algo distinto, es prácticamente imposible. Es más, como en la política, cuando hay una importante cantidad de personas muy interesadas en criticar o destruir lo que otros proponen, casi independiente de lo que sea, se produce el reenvío o retuiteo con las más diversas interpretaciones y calificación de intenciones.

La lección es pensar mucho antes de decir algo que recibirán muchas personas, anticiparse a las respuestas de diferentes actores, entender y evaluar el contexto en que se actúa, conocer las diversas sensibilidades, incluidos los aliados, evaluar si es necesario emitir esa opinión y finalmente cruzar los dedos para que lo que llegue de vuelta sea consistente con el efecto que se quería lograr. En el mundo de hoy, más que por las obras, por sus dichos los conoceréis.

 No hay comentarios

Déjanos tu comentario

*Campos requeridos
volver al inicio