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Dr. Pyme: ¿Qué consejos se deben tener en cuenta a la hora de emprender?

Por Manu Chatlani, director de Jelly.

Hace ya poco más de 6 años tuve la intuición de emprender. Esa sensación de que era hora de emprender. Y me lancé. Renuncié al laburo. No me llevé ni el equipo ni ningún cliente. Ni lo intenté. Clean start. Tomé todo lo que pude tomar del banco y lo convertí en el capital inicial. Y nació Jelly.

Y tenía la presión de lograr un determinado ingreso en 4 meses o antes. O si no, era hora de bajar la cortina. Y nunca más miré atrás (gracias a Dios). No me considero un meta emprendedor. Ni mucho menos un experto a la hora de emprender o en emprendimiento, hablando a nivel general. Para nada. La idea no es hablar o del foco en construcción de la marca, o del detalle de Jelly. Sí transmitir un par de consejos sobre emprendimiento. Sin hablar desde la comodidad de la academia o de un púlpito, les cuento 7 cosas que me sirvieron un montón y que, creo, les podría ayudar a todos los que se atrevan a convertir una oportunidad / idea en un negocio.

1. Mentalidad “ALL IN”

El emprender no es una decisión lógica. No debe ser algo 100% matemático. A la hora de emprender, una vez que tengan esa GRAN idea, no se detengan tanto (ojo, dije “tanto”) en Costos vs Oportunidades. O en el plan de negocios. O en darle casi eternamente vueltas al tema. Es más fácil. Lee algún libro sobre el tema -mi favorito es REWORK– y aségurate de tener esa convicción interna de que lo que estás haciendo o pensando hacer, debes hacerlo. Y sentir que no habrá obstáculos que te puedan detener. Emprender es una acto que implica cierto grado de locura. Y para no rendirte a la primera dificultad o tropiezo, a las primeras críticas, a las primeras veces que te den la espalda los cercanos (siempre habrá algunos que en vez de apoyarte te intentarán disuadir de lo que estás haciendo), debes estar ultra convencido de que esta tarea la llevarás a cabo. Como sea. Entonces empieza a escuchar a tu instinto. Y dale.

2. Crea un círculo cercano de asesores

Estoy convencido que todo emprendedor debe rodearse por un círculo cercano de buenos asesores.

No hablo de pagar asesores. Hablo de tener amigos y cercanos en los que puedas confiar, que sean extremadamente buenos en lo que hacen, y te puedan aportar con tips y una mirada estratégica desde afuera. A este grupo hay que sumarle refuerzos (in house o externos) para ver temas clave: aquellos que ven los números (contadores) y abogados (propiedad intelectual, cualquier tema que se presente). Además creo que puede ser interesante rodearse por grandes amigos de diversas profesiones y miradas (los cautos, los más agresivos en términos comerciales) y poder tener conversaciones, con total confianza, para escuchar su visión sobre lo que estás construyendo. Y a eso sumaría círculos de emprendedores donde puedas construir relaciones de confianza y cercanía con emprendedores como tú, para aprender de sus éxitos y errores.

3. Aprender a pivotear

Esto es clave. La descripción de lo que haces, los servicios o productos, el foco, puede ir cambiando ligera o radicalmente según cómo se esté comportando el crecimiento y desarrollo del negocio versus lo que está pasando en el mercado.

Es clave tener la libertad para ir modificando, cambiando para terminar por adaptarte al mercado y no sucumbir ante una ola. No estancarse y amarrarse, de por sí, a una sola visión. Hay muchos que terminan agobiados por aferrarse a un modelo que cambió y no funciona. El look and feel de Jelly fue cambiando. El tono también. Y la descripción inicial (agencia de PR digital) también. Pero nunca hicimos aquello que dijimos que no íbamos a hacer. Nunca cambió la cultura (algo intransable) y que conecta con lo que viene…

4. Decir que no. Una y otra vez

Tu marca no puede hacerlo todo. Nunca. Ese es el comienzo del final. Hay que tener claro desde el día uno qué cosas no estarás dispuesto a hacer. Cosas que no entran en tu scope of work. Y amarrarte a eso. Eso en términos de discurso y ejecución te permitirá ir perfilando mejor qué eres como marca y te separará del resto. Ese no, no debe ser transable. Nunca. En Jelly, por ejemplo, desde el día uno, dijimos que no nos concentraríamos en lo digital antiguo. Que no haríamos banners. Que no interrumpiríamos a las personas. Y que, como marca, además, no caeríamos en el mal de la industria (licitaciones, largas jornadas post horario laboral). Y eso hemos hecho desde ese entonces (y en el proceso tuvimos que decir que NO a muchas oportunidades de negocio). Hubo concesiones (y excepciones) pero son solo eso. Mantente fiel a lo que eres. Es parte de ser consistente.

5. Invertir en la marca. Desde el día uno

Algo que me ha tocado ver en emprendimientos es la poca dedicación a la construcción, desde el día uno, a la marca. Piensan, quizás, que la vitalidad por vender y llegar a números azules rápidamente va por encima de la creación de marca. Ambas deben ser prioridades que coexistan.

Me encanta, por ejemplo, lo que hizo, desde el arranque, un emprendimiento como Cafetín. Venden café de excepción. No descafeinado. Y hay una preocupación por la marca, el diseño, sus redes sociales y la forma de transmitir la experiencia de su marca que es única. No tienes que ser una multinacional o una marca global o tener cientos de millones de pesos de presupuesto en marketing para trabajar y construir la marca. Ese es el mito. Parte desde el día uno. Perdón. Desde el día cero. El nombre de tu marca y la razón de su existencia terminará por marcar el camino.

6. ¡Hazlo tú!

La cultura gerencial que abunda en Chile puede terminar por confundir y obnubilar al emprendedor. Al comienzo y quizás por un buen rato, como emprendedor deberás hacer muchas cosas que las que están en la definición de tu cargo (léase CEO, co fundador, etc). Y está perfecto. Eres todo. Eres el alma de la compañía y debes poder, como esos clásicos “5” todo terreno, jugar en varias posiciones de la cancha a la vez. Luego, con el crecimiento podrás ir adquiriendo talento y delegando. Pero debes dominar todo y contrata, cuando empieces a crecer, en los puestos donde están tus debilidades y donde sea vital delegar para crecer.

7. Mentalidad 100% ofensiva. Sin excusas

Aquí digital debe ser clave. No tolero al potencial emprendedor o emprendedor que se lanza y está lleno de excusas. Que no sabe de redes sociales. Que tiene mucha pega. Que el mercado es muy rudo. Que no tiene el networking suficiente. Que le falta equipo (ver punto anterior) para crecer. Que le faltan vendedores para generar leads y oportunidades de venta. Excusas. Puras excusas. Hay un montón de herramientas digitales disponibles para crear contenido, generar interés y lograr levantar esas reuniones.

Para aprender, por tu cuenta, lo que necesites (hola, Youtube puede ser tu mejor amigo! y lo que no está ahí está en los libros, date una vuelta en Amazon). Deberías tomar tus horas e invertirlas, todas, en tu emprendimiento. Deberías estar trabajando inicialmente 14 horas diarias en lo que crees. La falta de tiempo no puede ser la excusa. ¿Y el mercado? El mercado seguirá siendo rudo y al final, como suele decir Gary Vaynerchuck, CEO de Vaynermedia y autor de un libro que debes leer  tiene razón. “El mercado es el mercado”, suele decir. Si no logras vender, no eres lo suficientemente competitivo. O no te mueves lo suficiente. O no has creado la marca que debes crear. O tu producto / servicio no ha sido comunicado bien o simpelmente es malo, y debes moverte a la próxima idea. Pero debes estar fuera de tu escritorio. Al menos, el 50% de tu tiempo. En conversaciones que lleven a relaciones. Que terminarán creando oportunidades de negocio. Levantar financiamiento en estos tiempos no es el chiste. El chiste es pensar que todo llegará porque sí. Porque lo mereces.

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