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Las claves para entender qué es el factoring

Probablemente no conoces del todo qué significa el fenómeno del factoring. Sin embargo, este concepto ha vivido un verdadero boom durante 2016, por el extenso uso que tanto pequeñas como medianas empresas le han dado a este “pago anticipado” de facturas. ¿Quieres ser parte de esta tendencia? Revisa a continuación en qué consiste, cuáles son sus ventajas y qué precauciones debes tener para utilizarlo.

De acuerdo a Arturo Farías, jefe de carrera de Contador Público y Auditor de la Universidad del Pacífico, este sistema resuelve algunos problemas clásicos de pequeñas y medianas empresas chilenas. Por ejemplo, la práctica de entregar un producto o servicio con una factura de un millón de pesos como activo, pero con fecha de pago en 90 días.

“El factoring es un contrato de crédito a través del cual todos los comerciantes o empresarios entregan sus documentos que han sido firmados por terceras personas, producto del crédito que ellos entregan, a la empresa de factoring, la que finalmente adelanta el pago de esas facturas. Normalmente esas facturas tienen fecha para 30, 60 o 90 días, y el factoring lo que hace es adelantarle a las empresas el pago de esos montos”, indica el experto.

No obstante, este sistema tiene un costo. La empresa de factoring se queda con un porcentaje del valor total de la factura, lo que se denomina el costo de financiamiento.

“Si una empresa tiene una factura que vence en sesenta días más por un millón de pesos, el factoring adelanta el pago con un cierto descuento, que en la práctica es el costo financiero de esta operación, por lo que del millón de pesos, la empresa de factoring va a adelantar $900.000, si el costo financiero es de un 10%”, ejemplifica Farías.

Los beneficios del factoring

Si bien este cobro llega a ser relativamente elevado en algunos casos, cada vez son más las pymes chilenas que optan por este sistema. Las razones detrás de esta elección es que el factoring es más rápido que ir a una institución financiera como un banco, ya que está respaldado por un documento, en este caso una factura, mientras que el crédito tradicional se fija en la solvencia que puede tener la empresa para cancelar sus obligaciones.

“Un banco se demorará mucho más tiempo en aceptar y además son más reticentes a darle crédito a empresas como pymes. Por ello, las tasas son mucho más altas en el factoring”, señala el académico de la U. del Pacífico.

Por otro lado, otra ventaja de este sistema es la entrega de liquidez inmediata para que las pequeñas y medianas empresas puedan solventarse en el corto plazo, es decir, reciban el dinero necesario para poder funcionar inmediatamente y no 30 o 60 días más tarde, como suele suceder con las facturas.

Los peligros ocultos del sistema

Esta alternativa de financiamiento existe en Chile desde noviembre de 2004, por medio de una ley que regula la transferencia y otorga mérito ejecutivo a la copia de la factura. No obstante, esto no significa que no sea importante tener cuidado con esta práctica.

“En la práctica, se está ‘hipotecando la continuidad’ de la empresa, porque los costos financieros son relativamente más altos, salvo que la empresa ya le esté agregando a los precios de su producto o servicio ese costo financiero. Por ello, el factoring se usa mucho para los productos con los cuales se trabaja un margen alto, es decir, cuando entre el costo y el precio de venta hay una diferencia a favor importante, lo que se puede dar en productos que tienen una característica que los distingue de otros y tiene clientes cautivos”, apunta Farías.

De esta manera, el experto recomienda a las pymes estar atentas a la administración del capital cuando trabajen con dinero adelantado. “No es recomendable que una empresa se base en el factoring, sino que lo ideal es que se cree una capacidad para ir afrontando ciertas situaciones”, advierte el especialista.

Otro consejo que entrega Farías es que las pequeñas y medianas se fijen muy bien en el contrato al firmar con un factoring, ya que allí podría aparecer una cláusula que no desliga a la empresa de las obligaciones del pago de la boleta.

“Aunque la empresa de factoring adelante el pago de una factura, la persona sigue siendo responsable por ella, es decir, si finalmente el que emitió el documento no paga, la empresa, aunque ya haya utilizado la plata a través del factoring, sigue siendo responsable de eso. En los contratos muchas veces se establece que si finalmente esa factura no se paga, la empresa sigue siendo responsable y debe responder, quizás no en el total, pero sí en un porcentaje”, advierte para finalizar el jefe de carrera de Contador Público y Auditor de la Universidad del Pacífico.

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