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PORTALPYME | El punto de encuentro de las Pymes chilenas
El punto de encuentro de las Pymes chilenas
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César Hidalgo, el gurú chileno que conquista el MIT, da sus tips para emprender: “hoy en día, o es global, o no existe”

Físico de profesión. Innovador por gusto. Científico por pasión. Cesar Hidalgo es un chileno que se desempeña profesionalmente en Massachusetts Institute of Tecnology, más conocido como MIT; probablemente uno de los centros de desarrollo educacionales más reconocidos del planeta. Ahí, Hidalgo lidera el equipo de Macro Conection de la institución, donde analiza billones de datos, micro y macroeconomía; además de visualizar el futuro… en bits. En esta entrevista, nos cuenta su experiencia.

En el MIT trabaja con preguntas difíciles, las que busca responder de la mejor forma posible, es decir con números y desarrollos tangibles, que no den ápice de duda. Por eso, tiene ya una amplia experiencia desarrollando proyectos, emprendiendo y ayudando a emprender al interior del MIT. En su última visita al país, como parte del Congreso del Futuro, César conversó con Portal Pyme de cómo enfrentar los desafíos, nos contó de sus proyectos en Chile y el extranjero, y analizó al emprendedor criollo.

Volver a Chile a hablar de innovación, tecnología y manejos con los datos, ¿Qué te parece?

“Volver a Chile a hablar de todas las cosas que nosotros hemos desarrollado en lo que es la visualización de datos online, tiene una cosa personal y profesional como bastante linda. Esto es porque la primera página web la hice en Chile, por allá por el año 1995, con HTML. No había CSS y era todo por tabla, teniendo que escribirlo línea por línea, porque no habían editores. Entonces, es muy lindo”.

En tu experiencia, ¿Cómo ves la capacidad de emprender de los chilenos?

“Yo creo que en Chile lo que es la calidad del emprendimiento es bastante buena en comparación a varios países que visito y eso lo puedo decir porque viajo mucho. Hay bastante calidad en las personas que están desarrollando este tipo de proyectos. Lo que sí muchas veces veo que hay proyectos que quedan entrampados en el camino y eso es un poco en lo que trato de ayudar cuando estoy acá. Esto es, participar de varios grupos, cosa de ayudar a generar las comunidades que se necesitan para poder hacer estas cosas importantes”.

A tu juicio, ¿Cuáles son los principales obstáculos que afectan a los proyectos interesantes?

“Encuentro que cuesta encontrar proyectos con más ambición. Eso no lo veo solo en el acontecer de la tecnología. Lo veo muchas veces cuando recibo a estudiantes chilenos o latinoamericanos en el MIT, muchas veces me tengo que pasar los primeros seis meses lavándole la cabeza de lo que tienen que hacer es pensar en grande porque si van a gastar un año y medio haciendo un proyecto, lo importante es que tenga trascendencia. Muchas veces creen que a ellos no les toca hacer proyectos de trascendencia”.

¿Un ejemplo de esto?

“No quiero generalizar, pero me topo con proyectos que están descritos. Es como hacer o repetir algo afuera que ya se hizo en Chile. Entonces, a mí lo que se me prende en la cabeza, es qué pasaría si a esa persona yo le dijera: ‘mira yo estoy haciendo lo que ya se hizo en Ruanda, importaría?”. No, no le importaría, entonces el hecho de que uno venga de un país eso tenga una importancia más global. Uno tiene que ponerse en los zapatos de cuando uno escucha esa misma descripción de afuera. Si uno hace cosas en el contexto local como la tecnología e innovación, hoy en día, o es global, o no existe”.

¿Y por qué se vería esto en el chileno?

“En parte el chileno es que está en un mercado local. Yo diría también que es un mercado un poco más temeroso, en donde se busca un proyecto que tenga una aplicación y un uso que está muy predefinido. Entonces -en general-, cuando uno tiene proyectos con todas las aplicaciones predefinidas, con usos predefinidos, uno está explorando la costa y cuando uno explora la costa no llega a América”.

Eso tiene que ver con algo que tu hablas que es desarrollar, poder hacer cambios y no trabajar con un software predeterminado…

“Mira es como en todo orden de cosas. Yo creo que todo trabajo en la vida, o de los que hago yo son ediciones. Entonces cuando yo escribo un libro, obviamente uno en un momento, escribe un capítulo después escribe otro capítulo y después ya tiene una parte. Pero hay un momento en el cual ya tienes el libro escrito entero y tienes que leértelo de principio a fin, con eso eventualmente ya empiezas a terminar el libro, pero el libro no lo terminas cuando escribes el último capítulo, sino cuando lo has editado de principio a fin varias veces.

De la misma manera cuando desarrollas una plataforma de visualización de datos o una plataforma de software hay momentos en los que miras las funcionalidades, ves si funciona, después que el CSS esté bien parado; pero, en algún momento ya tienes toda la cuestión armada. Eso va a pasar hasta que en algún momento tu vas a decir ‘ahora esto lo vamos a editar nuevamente y vamos a hacer una segunda edición’. Ahí revisas entero hasta incluso como pensaste, como ordenabas las cosas y te conviene como hacerlo casi todo de nuevo, usas lo que hiciste. Eso es el conocimiento para hacerlo”.

¿Va de la mano esto con el hecho que las futuras generaciones deben considerar herramientas digitales, programación y otros, como base?

“En el proceso de aprendizaje hay distintos modelos. El que me tocó a mí experimentar en el colegio, es –básicamente- aprender de otro. Pero, hay partes del aprendizaje que uno aprende de sí mismo. En el colegio me encantaba hacer disertaciones… quizás fue lo que más me sirvió de la educación del colegio porque ahora yo doy disertaciones de manera profesional. Ahora yo creo que desde la educación es importante que las personas ejecuten proyectos. No solo ejecuten proyectos en los cuales tomen decisiones, porque es muy distinto ejecutar un proyecto que otra persona ha delineado. También hay que hacer proyectos en equipo porque la vida profesional no es la vida en la que una persona te da como una tarea y uno la ejecuta y después la entrega, y te ponen una nota. La vida profesional de adulto es donde uno trabaja en equipo con otras personas y muchas veces tienes que tomar decisiones de qué es lo que hay que hacer. Uno tiene que tomar decisiones de cuales son las prioridades dentro de las cosas, porque quizás no te va a alcanzar el tiempo ni los recursos para hacerlas todas”.

Hoy, ¿en qué proyectos estas, tanto en EE.UU. y Chile?

“Tengo varios proyectos. Data USA, la cual es una plataforma que vamos a lanzar en marzo y que hace disponible data de Estados Unidos del Censo, de la Comunity American Service y otros, donde básicamente tomamos toda la data abierta de Estados Unidos que estaba en sitios web muy malos y poco amigables, sin optimización de motores de búsqueda; y generamos un recurso completo que integra todos esos datos. Permitimos encontrar la data de manera fácil, visualizada y te sirve para entender los patrones que están en la data, pero también cómo la data se transforma automáticamente en texto, algo que no es posible en los sitios actuales”.

¿Y en Chile? ¿Te interesa realizar algún proyecto de Big Data?

“Sí, me interesa, claro. Lo que yo veo es que hubo una primera generación de sitios de open data que tenían el corazón en el lugar correcto, pero en lo que es implementación se quedaron cortos y desde el año 2011, 2012 cuando estos sitios eran como “miren la data, que lindo lo que se está haciendo”… no se avanzó mucho más y se desinfló ese globo. Entonces lo que yo creo que, ahora viene una segunda generación de sitios de datos abiertos que van a estar bien pensados y bien diseñados, y yo con el observatorio de complejidad económica, con Data Vida y ahora con Data USA, básicamente lo que estaba haciendo era desarrollar la capacidad de hacer eso y la experiencia de cómo se hace esto, como se tiene que ver, como se tiene que organizar, que equipo uno necesita armar para hacerlos, etc.

Entonces en ese contexto me encantaría poder colaborar de manera estrecha con un país y ojalá sea Chile, pero si es otro país para poder ser el ejemplo que los otros tienen que seguir, porque yo no creo que uno puede avanzar en ese espacio diciendo que es lo que se debería hacer desde un punto de vista narrativo, uno tiene que ser un ejemplo que valga la pena imitar en el diseño, en el arte… lo que cuentan son las obras no las palabras”.

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