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Tiene 34 mil seguidores en Instagram y vende 4 toneladas al mes: esta es la historia del emprendedor que compró un celular con 58 kilos de paltas

Aún no cumple 30 años y Camilo Briceño ya tiene un emprendimiento exitoso, 34 mil seguidores en Instagram y un celular nuevo.

El último, su más reciente adquisición, lo obtuvo por una humorada que en medio del Cyber Day lanzó la cadena del retail Ripley, empresa que ofreció el trueque de algunos de sus productos a cambio de su equivalente a kilos de palta.

Y Briceño (29), quien también es conocido como “El weón de las paltas”, lo compró.

El celular, un Motorola Moto x4 -que originalmente cuesta $299.990- , costaba 58 kilos del fruto. Así, al precio que él vende el las vende, fue una transacción conveniente; pues Briceño comercializa a $17.500 las mallas de 5 kilos, por lo que su gasto proporcional, a precio público, llegó a $203.000.

Quién es el “weón de las paltas”

Camilo Briceño (29) cobró notoriedad por su manera de vender paltas. Además de su particular alias, cuenta entre sus clientes a figuras televisivas como Augusto Schuster, Coco Legrand y Tonka Tomicic, con quienes se ha tomado fotos a Instagram, su principal canal de ventas.

¿Cómo nació “el weón”? Briceño cuenta que tenía un carro de supermercado lleno de paltas pasa un vecino y le dice “ah tú erí el weón de las paltas”. Y aunque se molestó por eso, luego pensó en que ese nombre podría ser un éxito.

Los inicios de este emprendimiento empezaron cuando Camilo Briceño estudiaba Administración en Ecoturismo en la Universidad Andrés Bello. Desde ese tiempo ya buscaba formas de ganar dinero y un día, a los 21 años, lo habló con su padre: “Le dije que es lo que podría hacer para no pedirte más plata. Y me dijo: ¡pero vende paltas!”.

Y empezó a vender paltas.

Compró 100 kilos a unos productores de Nogales y las vendía entre sus amigos por Facebook. Sin embargo, al no tener tanta repercusión, el negocio no creció tanto y finalmente se tituló de su carrera y trabajó siete años en distintas agencias de viajes.

Después creó un centro de entrenamiento funcional en La Florida. Pero le fue mal y lo cerró. Pese a esto, le dejó una enseñanza.

“Vivimos en un país en que nadie se quiere equivocar, nadie quiere correr riesgos, todos quieren estar cómodos. Toda esta experiencia me ayudó para conocer este nuevo, trabajé con boletas, facturas, cosas que no te las enseñan en la universidad”, dijo hace unos días al portal Pyme de Emol.

Pero durante todo ese tiempo, nunca dejó su primer negocio de paltas.

De hecho, con una inversión de casi tres millones semanales, asegura que uno de sus elementos diferenciadores es que sus paltas llegan a los clientes “directamente sacadas de los árboles” porque, asegura, al comprar de manera directa al productor, el producto no pasa por ningún proceso de refrigeración. Cuando escasean, Briceño dice que compra en los packing, pero antes de que pasen por procesos industriales.

Tras todo esto, asegura que su venta mensual supera las 3 toneladas.

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