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Astrología y la empresa: La tendencia de buscar ayuda en las fuerzas del universo para tomar mejores decisiones

Por Mario Riveros M.

La primera calculadora mecánica fue creada por Blaise Pascal, una de las personas más racionales del siglo XVII. Y era católico seguidor del movimiento jansenista,conservador y extremo.

Para él el tema de la creencia era completamente racional y lo justificaba por algo que hoy conocemos como la Apuesta de Pascal que, en simple, define la creencia en Dios sobre la base de sus consecuencias: si no crees en Dios y Él existe, te vas al infierno; y si no existe, no pasa nada. Pero si existe, te vas al cielo. Entonces la decisión más racional es, obviamente, creer en la existencia de Dios y seguir con sus enseñanzas en la vida.

Y eso hizo Pascal.

Algo parecido es la respuesta que te dan los ejecutivos de empresas de todos los tamaños cuando justifican sus creencias astrológicas y de la importancia que algunos le dan a las fuerzas planetarias para el desarrollo de sus negocios. Aunque hay países como Japón en donde el uso de omamoris (amuletos) es prácticamente política de la empresa.

En Wall Street las grandes compañías también aplican técnicas de feng shui para la arquitectura interior de sus oficinas.

La portada de The Economist para su especial de predicciones 2017 incluyó una baraja del tarot.

Varios libros profundizan sobre la fuerza de esta corriente en las grandes empresas brasileñas, en donde sus ejecutivos no tienen miedo en consultar todas sus grandes decisiones a tarotistas y astrólogos.

En Chile hemos tenido Presidentes que han  tenido a magos de cabecera.

Un exministro como Sergio Melnick se ha declarado como “mago” y, en sus antípodas intelectuales, el diputado y economista español Alberto Garzón ha declarado que la “economía, de hecho, no se diferencia en nada de las artes adivinatorias, la astrología, los fenómenos paranormales, la Teología mística, etc. Puede que incluso el Tarot tenga más fundamento científico que la economía”.

En 2016, The Economist graficó su especial de predicciones  2017 con una mano del tarot. Eso sí, hay mucho de ironía británica en ella porque, al final, en un mundo que comenzaría recién a ser dominado por Donald Trump, la única proyección válida en ese momento parecía estar en los astros.

De hecho, dijo hace unos años el filósofo Fernando Savater a El País, si bien antes el oráculo era visto como una fuente de explicación de un universo y un futuro que no controlábamos, el avance de la técnica ha hecho que estos mismos caminos astrológicos se hayan vuelto una especie de modus operandi.

“Nuestra sociedad es muy técnica, pero nosotros no sabemos por qué funcionan los sofisticados instrumentos que manejamos, lo hacemos como lo harían los salvajes y eso no proporciona verdadero conocimiento (…) Seguimos sin saber, por eso creemos; en el amuleto y en el iPhone por igual, no tenemos ni idea de cómo funcionan ninguno de los dos”, explicó el filósofo.

Pero, como en todo, al final el tema es personal.

¿Qué es lo que se puede analizar?

Los expertos en la materia cuentan que, en el caso de las empresas, lo principal que se puede analizar es cómo se aspecta el futuro de las empresas a partir de su carta astral.

Es que, dice la astróloga Skania Preisler, al igual que las personas, las empresas tienen gran parte de su tránsito de vida definido por el momento en que nacen. En simple, es como las personas que pierden el avión y se salvan de un accidente: sus desafíos dependen del momento en que está, pero también del momento en que partió, por lo que una buena manera, dice, de entender lo que está pasando es viendo en qué “transito estás”.

En el caso de las personas depende del lugar y fecha de nacimiento, en el de las empresas, del lugar y fecha de firma de la escritura.

Preisler explica que este análisis se realiza a partir de las 12 casas del Zodiáco.

Por eso, una de las recomendaciones es que, si aún no ha formado su empresa, que analice el mejor momento según su objetivo para formarla. Eso podría facilitar las cosas aunque, ojo, no es que el futuro esté escrito sino que los tránsitos serán distintos dependiendo de cuándo nazca la compañía.

Desde ahí, desde los socios o el momento de hacer sociedades, la idoneidad de los trabajadores que podrían entrar a la compañía y básicamente casi todo podría ser analizado. Siempre con la idea de buscar las mejores condiciones posibles para lograr con mayor efectividad los objetivos.

Pero, al final, dice Preisler. Así como creer es un acto personal, el aprovechar cada tránsito, también lo es.

 

 

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  • Según la astrología, el Sol, la Luna, las estrellas y los planetas pueden influir en lo que sucede aquí en la Tierra, y la configuración que presentan estos cuerpos celestes en el momento del nacimiento de uno desempeña un papel en su vida. Sin embargo, los descubrimientos científicos presentan a ese punto de vista estos formidables obstáculos:
    ▪ La obra de astrónomos como Copérnico, Galileo y Kepler ha demostrado claramente que la Tierra no es el centro del universo. También se sabe ahora que con frecuencia sucede que astros que parecen estar en una constelación no son realmente parte de ella. Algunos quizás estén en el espacio profundo, mientras que otros pudieran estar relativamente cerca. El resultado es que las propiedades zodiacales de las diversas constelaciones son pura imaginación.
    ▪ Los astrólogos primitivos no sabían nada acerca de los planetas Urano, Neptuno y Plutón, porque estos no fueron descubiertos sino hasta cuando se inventó el telescopio. Entonces, ¿cómo se trató con sus “influencias” en las tablas astrológicas trazadas siglos antes? Además, ¿por qué debería ser “buena” la “influencia” de un planeta y “mala” la de otro, cuando la ciencia sabe ahora que todos son básicamente acumulaciones de rocas o de gases inanimados en viaje por el espacio?
    ▪ La ciencia de la genética nos dice que la base de lo que es nuestra personalidad no se coloca en el nacimiento, sino en la concepción, cuando uno de los millones de espermatozoides del padre se une con un solo óvulo de la madre. Sin embargo, la astrología fija el horóscopo de uno por el momento en que uno nace. En términos astrológicos, esta diferencia de unos nueve meses debería dar a uno una estructura de personalidad completamente diferente.
    ▪ El tiempo del viaje del Sol entre las constelaciones como lo ve un observador en la Tierra hoy está atrasado por aproximadamente un mes de lo que era hace 2.000 años cuando se trazaron las tablas astrológicas. Por eso, la astrología clasificaría como Cáncer (persona muy sensible, dada a cambios emotivos, reservada) a la persona que naciera a fines de junio o principios de julio. En realidad, sin embargo, el Sol está en la constelación de Géminis en ese tiempo, lo que haría que la persona fuera comunicativa, ingeniosa, dada a la charla.
    Queda claro que la astrología no tiene base racional ni científica.

    sh cap. 4 págs. 84-88 En busca de lo desconocido por la magia y el espiritismo

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