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¿Sabes cuándo usar el factoring? Acá las claves que tienes que tener en cuenta para decidir

Es un hecho que durante diciembre suben los pedidos de factoring de las pymes. Aquí se mezclan varias razones, pero las principales son el pago de aguinaldos y el cierre de año. Esta una solución, pero tiene un costo financiero para la empresa, el que no siempre se toma en cuenta a la hora de tomar la decisión.

El factoring no es más que un crédito que se hace sobre la base de una prenda que es una factura. Así, la compañía adelanta los fondos que otra empresa debe, cobrando un interés por ese servicio.

Esta operación se respalda en un contrato de crédito no bancario. El negocio del factoring está en el porcentaje de cobro, el que depende del tiempo al cual se pagará la factura y del riesgo que el factoring le asigna al pagador. Esto, denominado costo del financiamiento, hace que el crédito sea por menos dinero, o sea, si la factura es por $1 millón, el factoring sólo pagara $900 mil, por lo que su cobro llegará al 10%.

El monto también se explica por la oportunidad: generalmente el factoring está diseñado como una solución de última hora para una caso de falta de liquidez, y no se recomienda que sea una solución de uso permanente.

Este tipo de financiamiento, que además está regulada por la ley 19.983 de 2004, se basa en que la factura de cobro de productos tiene “mérito ejecutivo”, por lo que se puede entregar al factoring para que luego él cobre el monto total.

Por eso, ¿cuándo es mejor usar el factoring?

  1. Cuando falte liquidez. Los expertos dicen que el problema de la liquidez afecta directamente a las Pymes, por lo que es muy importante estar siempre “líquido”. El factoring ayuda con esto.
  2. Cuando la empresa no tiene recursos para la “cobranza” de las facturas. Si el porcentaje que cobra el factoring a la compañía es un precio razonable como “costo de cobranza”, usar el factoring puede ser una muy buena alternativa para la empresa.
  3. Cuando la contabilidad es un problema para la empresa. A veces, las compañías tienen el gran “problema” de que les va muy bien. En ese punto, la mayoría tiene un equipo muy pequeño para el volumen de trabajo que llega. Aquí, el factoring ayuda a organizar la contabilidad, evitando errores que podrían traer consigo multas a las empresas.

¿Y Cuándo no usarlo?

  1. Cuando el costo es demasiado alto.
  2. Cuando el cliente al que se le emitió la factura no es de entera confianza de la empresa que factoriza. Esto, porque si la empresa no paga, el factoring podría tomar medidas en contra de la pyme que factoriza, que parten en cortarle el acceso al crédito en el futuro.
  3. Cuando no se conoce bien el sistema desde el punto de vista contable. Aunque no necesita mucho papeleo dentro de la empresa, sí requiere mucho orden financiero y un equipo que entienda de este tipo de procedimientos.
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